Nada es importante. Lo peor que le puede pasar a un escritor es creer que lo que hace o ha hecho es importante y que debe seguir produciendo obras que estén a la misma altura. Hay que tener siempre presente que lo que nos mueve es el placer. Lo que hacemos es o será banal o trivial. No hay que tomarse en serio a uno mismo. Si todo lo que uno ha hecho desapareciera no tendría la menor importancia. La humanidad seguiría su curso sin echar de menos lo que nos parecen disquisiciones profundas y acertadas. Somos absolutamente prescindibles para la historia. Si tenemos un oficio, y tenemos también las armas, y el don o el talento para hacerlo bien, y si además nos da un gran placer ejercerlo, y si sobre todo nos hace ganar dinero para vivir, no pensemos en la trascendencia, disfrutemos de la banalidad.

 

Stevenson